postheadericon La Colectividad demandante lanza Campaña contra abusos al maíz de México

La Colectividad demandante lanza Campaña contra abusos al Maíz de México

 

Les compartimos el comunicado de prensa emitido el 31 de enero

por la Colectividad que encabeza la lucha legal contra el maíz

transgénico en vistas de la posposición de la resolución judicial

sobre la impugnación de Monsanto y otras corporaciones

biotecnológicas en contra de la suspensión de siembra de maíz

transgénico vigente desde el 17 de septiembre de 2013.


Durante los tres años y medio de dura batalla legal promovida por la Colectividad demandante, integrada por científicos, campesinos y consumidores, contra la Sagarpa y la Semarnat y las transnacionales Syngenta Agro, Dow Agrosciences de México, PHI México (Pioneer-Dupont), Monsanto Comercial, Semillas y Agroproductos Monsanto, las corporaciones han buscado que se permita la siembra de maíz transgénico con argumentos falsos. Pretenden sembrar millones de hectáreas de maíz transgénico en nuestro país y han mentido en varias ocasiones a los tribunales federales mexicanos. Buscan a como dé lugar que se levante la prohibición de siembra de maíz transgénico que los jueces han ordenado y ratificado por más de tres años. El abogado René Sánchez Galindo enlistó algunos de esos casos:

1. Cambian sus argumentos. El 29 de enero de 2014 la transnacional Dow argumentó ante un tribunal de revisión de amparos que la demanda colectiva y la medida cautelar continuaban suspendiendo la siembra de maíz transgénico; sin embargo, el 5 de febrero de 2014, una semana después, y sin que existiera ningún cambio en el juicio, la empresa agroindustrial dijo lo contrario a un tribunal de apelaciones.

2. Cambian el tiempo. El corporativo formado por Dupont y Pioneer impugnó la orden judicial que suspende la siembra de maíz transgénico por primera vez el 16 de enero de 2014; sin embargo, dos años más tarde, el 8 de abril de 2016, ante otro tribunal de amparo, pretende hacer creer que es la primera vez que impugna.

3. Cambian lo que confiesan. El 26 de marzo de 2015 Monsanto reconoció ante el Juez federal de acciones colectivas que, tratándose del maíz, existe dispersión de genes entre las distintas regiones del país; sin embargo, ante el tribunal de amparo, el 5 de abril de 2016, negó que exista dispersión de genes.

4. Cambian la ley. Ese mismo día y para lograr que un tribunal de amparo levantara la suspensión de cultivar transgénicos de maíz, Monsanto aseguró que la ley autorizó la siembra y que mantener la suspensión era derogar o inaplicar la ley, lo cual es falso, ya que en realidad la ley no autoriza la siembra, sólo dice en qué casos podría sembrarse; nueve meses más tarde, el 25 de enero de 2017, para impedir la decisión final del amparo, pidió a la Suprema Corte que interviniera argumentando que se derogaría o inaplicaría la ley ocultando su falso argumento de que la ley autorizó las siembras.

Como lo ha señalado la doctora Elena Álvarez-Buylla, a 20 años de haberse liberado los transgénicos, los datos son contundentes y corroboran lo advertido por grandes redes de científicos comprometidos con la sociedad y el ambiente. Su siembra implica costos inaceptables en salud pública y no son equivalentes sustancialmente a los híbridos convencionales. Estudios recientes publicados en Nature y Scientific Reports demuestran que "al intervenir a ciegas en el genoma de un organismo se alteran de maneras incontrolables e impredecibles las complejas redes de proteínas y metabolitos, y no sólo la proteína de interés biotecnológico". Esto explica que en el experimento conducido por el doctor Séralini en Francia, "las ratas alimentadas con el maíz genéticamente modificado presentaron disminución en longevidad y aumento en tumoraciones cancerosas". Los estudios reportan "alteraciones en metabolitos como la putrescina (alterado 2.7 veces) y la cadaverina (alterada 28 veces)", entre otros efectos. Ahora tenemos la prueba irrefutable de no equivalencia sustancial (concepto introducido por la OCDE y avalado por la OMS y la FAO) entre el maíz NK603 y el maíz no transgénico. Y como lo destaca el doctor Emmanuel González-Ortega, dado que ese maíz fue aprobado en México desde 2002, podemos suponer que estamos comiendo maíz transgénico que produce los compuestos tóxicos cadaverina y putrescina, además del herbicida glifosato, clasificado como probable cancerígeno por la propia OMS. De levantarse la medida precautoria que suspende la siembra de maíz transgénico en México, los daños a la salud y al bienestar general de las familias campesinas y de toda la población también serían incalculables e irremediables(1). Aún estamos a tiempo, destacó Catherine Marielle, del Grupo de Estudios Ambientales, GEA.

Al año, México produce 22 millones de toneladas de maíz y consume 33 millones de toneladas. La dependencia del exterior es del orden de 10 millones de toneladas anuales. La fracción de la demanda que va al consumo directo como alimento es de 12 a 14 millones de toneladas, producida en el país. El país tiene reservas de tierra de labor, de agua y de tecnología para producir casi 60 millones de toneladas. Sin embargo, se requiere invertir en infraestructura hidroagrícola en el sureste, donde están las reservas de recursos naturales. Tiene también una gran reserva de híbridos públicos no transgénicos para cubrir el país. Los maíces nativos cubren ya 70% de las nueve millones de hectáreas sembradas con maíz cada año. Con esos recursos México tiene todo el potencial para alcanzar la autosuficiencia alimentaria sin depender de importaciones, indicó el doctor Antonio Turrent, de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad.

Las y los campesinos estamos en la defensa y protección del maíz nativo porque significa defender y garantizar nuestra soberanía alimentaria a través de la siembra del sistema milpa, ya que nuestro maíz convive con el frijol, la calabaza, el haba, los quelites, entre otras muchas plantas. Al mismo tiempo se integran prácticas agroecológicas cuidando y respetando al medio ambiente, revalorando los saberes indígenas y campesinos desde nuestra cultura e identidad. Por todo esto nos oponemos a la siembra de maíz transgénico, señaló Emiliano Juárez Franco, del Grupo Vicente Guerrero.

Adelita San Vicente Tello, representante común de la Colectividad, dio a conocer que ante estos abusos la Colectividad científica, campesina y ciudadana que defiende al maíz mexicano levanta la voz y dice NO más abusos contra el maíz. #NoMásAbusosVsElMaíz es una campaña de información amplia para dar a conocer las últimas investigaciones científicas sobre los peligros de los organismos genéticamente modificados y sobre las mentiras de las transnacionales.


(1)Estudios científicos en uccs.mx/ y nature.com/articles/
"Confirmado: la salud en peligro por el maíz transgénico", Elena Álvarez-Buylla.
“¿Será nutritivo el maíz transgénico que produce cadaverina y putrescina?”, Emmanuel González-Ortega.

Ultima actualización (Lunes 24 de Abril de 2017 02:08)

 
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